La mañana arranca con fuerza: tercer ensayo de combos. Cada grupo afina sus temas con más seguridad que nunca, puliendo detalles, ajustando tiempos y dejando claro que lo que se viene en el concierto final va a ser épico. Ya se respira olor a escenario y camerino.

Por la tarde, las canciones saltan del local de ensayo al estudio improvisado del campamento: ¡grabamos el tema con el que luego se montará el videoclip! Concentración, repeticiones, cascos puestos y mucha emoción al ver cómo la música cobra forma real. Es un momento especial, de esos que se graban también en la memoria.

La noche se llenó de risas, movimiento y mucha energía con una velada de juego dinámico. A través de distintas actividades en grupo, fuimos calentando motores, despertando reflejos y poniendo a prueba el trabajo en equipo. Cada juego era una excusa perfecta para moverse, pasarlo bien y fortalecer la conexión entre gazterocker. Una noche activa, divertida y con ese ritmo que ya es marca de la casa.