El día empezó con desayuno y una buena dosis de Historia del Rock de la mano de Pela, un tallerista de nivel internacional que actualmente está cantando con Marky Ramone. Tener delante a alguien con ese recorrido hizo que la sesión no fuera solo una clase sobre música, sino una forma de entender de dónde viene todo este ruido: guitarras, escenarios, actitud, canciones que atraviesan generaciones y muchas historias que siguen sonando con fuerza.
Después trabajamos la guía de convivencia del campamento, más que como un listado de normas, como una manera de cuidarnos entre todas las personas que formamos Gazterock. Se habló del bienestar de las personas jóvenes, del respeto, de la escucha y de cómo crear un ambiente seguro en el que poder expresarnos, convivir y disfrutar. Fue una forma de aterrizar el campamento y entender que para que la música suene bien, también tiene que afinarse el grupo.
Por la tarde hicimos una gymkana fotográfica en la que reinterpretamos portadas de discos con mucha creatividad, humor y actitud. Fue muy divertido ver cómo cada grupo llevaba las ideas a su terreno, mezclando referencias musicales con imaginación y ganas de jugar. Y por la noche llegó el bingo musical, una experiencia muy divertida y distendida en la que fuimos adivinando canciones, cantando, riéndonos y soltándonos un poco más. El segundo día ya sonaba claramente a Gazterock.
