SILENCIO SE RUEDA!!!

El sexto día arrancó con energía de videoclip. Después del desayuno nos metimos de lleno en el rodaje, con cámaras, escenas, ideas que iban tomando forma y ese punto de emoción que aparece cuando algo que habíamos imaginado empieza a hacerse real. No era solo grabar por grabar: era contar una historia con estética, actitud y mirada propia, como si cada plano tuviera que llevar también un poco de rock and roll dentro.

Por la tarde volvimos a los combos, y cada banda siguió puliendo su sonido. Ya se notaba que había más confianza entre las personas del grupo: nos escuchábamos mejor, nos atrevíamos más y empezábamos a entender cómo encajaban batería, bajo, guitarras, voces y actitud. Cada ensayo tenía algo de caos y algo de magia, esa mezcla tan Gazterock en la que una canción puede empezar sonando desordenada y acabar, de pronto, encontrando su propio riff.

Y por la noche, para evadirnos un poco de tanto rock and roll y despejar la mente después de un día intenso de rodaje y ensayos, tocó una velada más movida, llena de juegos y energía. Fue el momento de cambiar los instrumentos por la acción, soltar el cuerpo, reírnos en grupo y seguir creando campamento desde otro lugar. Porque en Gazterock también hace falta bajar un momento el volumen de las guitarras para cargar pilas, jugar y volver al día siguiente con la cabeza fresca y las ganas intactas.